
Los avances experimentados en los últimos años en la tecnología para la gestión de contenidos, así como en la gestión del conocimiento, han tenido un impacto determinante en los hábitos y prácticas del mundo empresarial. Los modos de crear, estructurar y acceder a la información corporativa han cambiado radicalmente.
Sin embargo, estas tecnologías siguen tratando la información textual (ya la consideremos contenido o conocimiento) de forma mecánica, de la misma forma que tradicionalmente se ha tratado, por ejemplo, la información numérica.
Esta situación se ha sustentado, en gran medida, en el hecho de que en la interacción hombre-máquina ha sido el hombre quien se ha adaptado al lenguaje de la máquina (como sucede, por ejemplo, en aplicaciones como la gestión de clientes o de almacenes).
Sin embargo, esto está cambiando. Las cantidades masivas de información textual a las que tenemos acceso en la actualidad (jurisprudencia, legislación, informes de bolsa, revistas especializadas, etc.), y su valor para la gestión de la empresa, han dado lugar al uso generalizado de indexadores y buscadores en los que la interacción hombre-máquina empieza a inclinarse hacia el lado del hombre. Por ejemplo, existe una tendencia desde hace algún tiempo a desarrollar, con éxito desigual, aplicaciones que permitan consultar a bases de datos (textuales o no) en lenguaje natural
Sin embargo, estas tecnologías siguen tratando la información textual (ya la consideremos contenido o conocimiento) de forma mecánica, de la misma forma que tradicionalmente se ha tratado, por ejemplo, la información numérica.
Esta situación se ha sustentado, en gran medida, en el hecho de que en la interacción hombre-máquina ha sido el hombre quien se ha adaptado al lenguaje de la máquina (como sucede, por ejemplo, en aplicaciones como la gestión de clientes o de almacenes).
Sin embargo, esto está cambiando. Las cantidades masivas de información textual a las que tenemos acceso en la actualidad (jurisprudencia, legislación, informes de bolsa, revistas especializadas, etc.), y su valor para la gestión de la empresa, han dado lugar al uso generalizado de indexadores y buscadores en los que la interacción hombre-máquina empieza a inclinarse hacia el lado del hombre. Por ejemplo, existe una tendencia desde hace algún tiempo a desarrollar, con éxito desigual, aplicaciones que permitan consultar a bases de datos (textuales o no) en lenguaje natural